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lunes, 5 de enero de 2015

¿Quién sabe?



¿Alguna vez te has planteado qué te deparará el futuro? ¿Alguna vez has pensado qué te pasará o dónde estarás mañana, el mes que viene o incluso el año que viene? Apuesto a que sí. La cosa es que nadie lo sabe a ciencia cierta. Nadie ha podido desvelar este misterio. Sí, os hablo del “destino”, ese gran desconocido. Ese que nos puede hacer sumamente felices o nos puede hundir en los más mísera desgracia. Todos tenemos un amplio abanico de probabilidades de que algo nos pueda suceder. Pero... ¿quién sabe?

Si a alguien le toca la lotería, una gran cantidad, viviría de renta ¿verdad? Eso desencadenaría un “destino” desahogado, económicamente hablando. Pero si a alguien le desahucian de su casa, le depara un “destino”, económicamente hablando también, desesperanzador. El primero tendrá mayores probabilidades de vivir sin problemas que el segundo. Es fácil de deducir, es una predicción sencilla de extraer, es obra de un “destino” inventado por nosotros. Es probable que el “destino” cambie los papeles a lo largo del tiempo, todo eso sólo me lleva a una conclusión:

El destino es una palabra más, que tiene como sinónimos rumbo o camino; bastante diferentes, ¿no? Todo depende de eso a lo que llamamos destino. El destino son probabilidades. El destino es suerte. El destino son decisiones, son hechos. El destino son aciertos o desaciertos. El destino es el transcurso de nuestra vida. El destino, realmente, no existe. El destino es algo que nos hemos inventado para poder tener esperanzas sobre nuestro futuro. Pero sobre nuestro futuro... ¿quién sabe? ¿Tú crees en el destino?

Hoy os traigo Con el día tonto, de Rosana: